Mostrando entradas con la etiqueta Artículos masónicos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Artículos masónicos. Mostrar todas las entradas

sábado, 27 de junio de 2009

LA INICIACION REGULAR, EN LA PERSPECTIVA DE R. GUENON

La iniciación consiste en la superación de la condición humana y en la realización de los estados superiores del ser: cosa imposible con los meros medios del individuo. Esto podría ocurrir en los orígenes y para un tipo e hombre muy diferenciado del actual; pero hoy sería, por el contrario, necesaria una intervención exterior, a saber la transmisión de una "influencia espiritual" en el aspirante a la iniciación.Esta transmisión se efectúa ritualmente a través de una organización iniciática regular.

Tal es la condición de base: si no se satisface, Guenon estima que no hay iniciación efectiva, sino solamente una vana parodia de esta (la "seudo-iniciacion"). La "regularidad" de una organización consiste en que esté ligada, a su vez, directa o mediante intermediarios de otros centros, a un centro supremo y único. Consiste además, en referirse a una cadena ininterrumpida de transmisión que continúa en el tiempo a través de representantes reales, remontándose hasta la "tradición primordial".

A fin de que la transmisión de las influencias espirituales, condicionando el desarrollo iniciático, sea real basta que los ritos requeridos sean exactamente realizados por aquel que está regularmente designado para tal función: que, por lo demás, éste comprenda o no los ritos requeridos, que crea o no en su eficacia, apenas tiene importancia sobre el acto en sí. En estos casos, igualmente, la cadena no se interrumpe y una organización iniciática no cesa de ser "regular", ni capaz de conferir la iniciación, incluso cuando no cuenta más que con "iniciados virtuales". Como se sabe la Iglesia tiene un punto de vista análogo respecto a la ordenación sacerdotal y a la eficacia de los ritos regularmente ejecutados.

En cuanto al candidato a la iniciación, para obtener la transmisión de las "influencias rituales", se pide una cualificación. Tal cualificación concierne, sea la plano físico, con ausencia de ciertos defectos corporales, sea a una cierta preparación mental ("especulativa"), o a la presencia de una aspiración precisa, o, como preferimos llamarlo, de una vocación. Puede decirse de forma general que un estado de desarmonía y desequilibrio descalifica para la obtención de la iniciación. Con la transmisión de "influencias espirituales", se transforma en un "iniciado virtual". Un cambio interior se produce, el cual -al igual que el hecho de pertenecer a la organización a la que se está adherido- será indeleble y subsistirá por siempre jamás.Sin embargo, la iniciación efectiva tiene necesidad de una labor activa, "operativa", de actualización, que debe ser hecha por uno mismo y que ningún maestro puede acometer en lugar del aspirante (dado que existen diversos grados de iniciación, esto debe ser verosímilmente entendido para cada grado).

Los representantes de una organización iniciática no pueden dirigir, controlar y secundar este desarrollo y prevenir desviaciones posibles. El enlace con estados superiores del ser, establecida por medio de la transmisión de influencias espirituales, no tiene siempre necesidad de ser consciente para ser real. En particular, René Guenon distingue netamente entre misticismo e iniciación, pues el místico no es "activo" en sus experiencias: habitualmente no posee siguiera los medios para interpretarlas adecuadamente (especialmente por que se trata de un individuo aislado y la condición base para la iniciación es la ligazón con un "centro" y una "cadena", la cual no se satisface en absoluto. En segundo lugar, René Guenon niega toda posibilidad de ligazón -como el llama "ideal"- con una tradición, es decir, todo enlace que no se efectúe según la vía ritual, anteriormente indicada, y por contacto con representantes vivientes, existentes, presentes y autorizados de esta tradición. Una iniciación "espontánea", en fin, resulta igualmente excluida, pues equivaldría a un nacimiento sin ayuda de quien facilitara la posibilidad o al desarrollo de una planta sin que primero haya semilla la cual, a su vez, procede de otras plantas nacida la una de la otra.

Tal es, en síntesis, el esquema guenoniano de la "regularidad iniciática". Veamos ahora lo que se puede pensar a este respecto.

sábado, 10 de enero de 2009

PRESBITERIANOS EN LA FUNDACIÓN DE LA GRAN LOGIA DE LONDRES



Por el Hno. Rodrigo Araya del Valle.

El movimiento La Constitución, elaborada en París se conservó en calidad de limites hasta nuestros días, salvo muy leves modificaciones en la redacción de algunos artículos; primero en el año 1638 cuan do se inició la lucha revolucionaria de la Francmasonería inglesa encabezada por Cromwell contra el absolutismo de Carlos I, posteriormente en el año de 1756 al principio de la época de los Enciclopedistas.
Los Limites de la Francmasonería Progresista son esencialmente diferentes de los que aparecieron a principios del Siglo XVIII elaborados por los clérigos protestantes presbiterianos, con fines de cristianizar la Francmasonería y ponerla al servicio de los intereses imperialistas de la monarquía constitucional inglesa, que se apoyaba en la Santa Alianza Conservadora que se formó a raíz del Golpe de Estado de Guillermo Orange en 1688.
Al subir Guillermo de Orange al trono de Inglaterra, calificado por sus partidarios como el rey elegido por la nación o sea, el rey por derecho, los calvinistas (Whigs) resultaron dueños de la situación. La burguesía y la nobleza aburguesada que simpatizaba con los presbiterianos, se apoderaron del gobierno. Los republicanos, que eran partidarios de Cromwell, quedaron excluidos de la participación en el gobierno, igual como los católicos papistas.
Cuando los grupos burgueses que formaban par te de la Francmasonería revolucionaria del siglo XVII vieron su situación estabilizada, legalmente y de hecho, se convertían en conservadores y se separaban o se alejaban de la Francmasonería Progresista, que les había servido como frente de lucha contra las castas medioevales dominadoras.
Los primeros disidentes de la Francmasonería Progresista salieron de las filas calvinistas justificando su actitud con su inconformidad con el programa ideológico de la Francmasonería en relación con las religiones. Los calvinistas luchaban contra el clero romano no por ideología, sino por el monopolio de la explotación de la religión como negocio productivo.
Los protestantes presbiterianos cooperaban con los francmasones, por conseguir la separación de la iglesia y el Estado y acabar así con el monopolio que al fin de cuentas, no querían más que la sustitución del dominio de una iglesia por otra.
En 1702 fallece Guillermo III, le sucede al trono su cuñada Ana, hija de Jacobo II.
En este tiempo Inglaterra competía en riqueza y poder con Francia y Holanda.
El 12 de Mayo de 1707, se proclamó la Unión de Escocia con Inglaterra bajo el nombre de Gran Bretaña.
Los calvinistas aseguraron el predominio exclusivo de su iglesia en Escocia. La burguesía capitalista inglesa se transforma en una clase cada vez más reaccionaría y es enemiga de la Francmasonería Progresista. Lo mismo sucedía con el clero presbiteriano y episcopal; aliados de la burguesía y de la nobleza aburguesada. La reina Ana murió en 1714. El Parlamento llama a Jorge, elector de Hannover, para el trono vacante de Gran Bretaña.
El poder pasó a manos de la nueva aristocracia, la del dinero, que era intransigente.
Los nuevos gobernantes, viendo estabilizada su situación político económica, resolvieron liquidar el único estorbo, la Francmasonería Revolucionaria Progresista que con su filosofía materialista, y su programa de lucha radical le estorbaba.
Para fundar la primera Gran Logia Francmasónica Inglesa fueron escogidas cuatro tabernas de las más antiguas de Londres que fueron las llamadas Logias de las tabernas, la del Ganso, la de la Corona, la del Manzano y la del Romano, controladas totalmente por el clero calvinista.
Los componentes de estas Cofradías, reunidos en pleno, se constituyeron en Gran Logia y nombraron una Comisión compuesta por estas personas: King, Calvert, Lumley, Hadden, Desagulliers, Payne y Anderson, a la que encargaron la elaboración del Proyecto de las Constituciones de esta Gran Logia, relativas a la organización de una Francmasonería Inglesa de espíritu conservador, que animaba a las antiguas Cofradías y sus principios constitucionales, como también los usos transmitidos por la tradición desde la edad media.
La Gran Logia Francmasónica Inglesa se constituyó el día 24 de Junio de 1717, en la Taberna del Ganso y la Parrilla y fue electo Gran Maestro, Antonio Sayer (el 24 de Junio es el día de San Juan Bautista). Le sucedió en el año siguiente y en la misma fecha, el anticuario Jorge Payne. A este último le sucedió el clérigo calvinista de origen francés, Juan Teófilo Desagulliers, predicador de filosofía experimental.
En el año de 1720 fue reelecto Jorge Payne, quien presentó al terminar su período el primer proyecto de las Constituciones que fue desechado. Al terminar Payne, lo sucedió el duque Juan Montagu en el año de 1720, quien nombró a los clérigos Anderson y Desagulliers el 29 de Septiembre para que elaboraran un nuevo proyecto.
Jaime Anderson, escocés, nació en Edimburgo el 5 de Agosto de 1684; cámbiase a Londres en fecha ignorada, dónde obtuvo el cargo de clérigo de la iglesia presbiteriana escocesa de la calle de Swallow, Piccadilly. Allí recibe el encargo de preparar el proyecto.
El proyecto de Anderson resultó una imitación de las Constituciones de las Cofradías católicas medioevales. Principia como todas las obras clericales de este género, con una relación imaginaría con la que pretende justificar el fin que se persigue; que desciende la masonería de Adán, personaje bíblico muy conocido y termina con unos Principios y Reglas parecidos a los elaborados por los disidentes holandeses e ingleses del siglo XVIII para la formación y funcionamiento de las agrupaciones a las que llama logias Francmasónicas.
Como fuentes antiguas de aquellos principios y reglas, se señalan unos manuscritos cuya autenticidad se pone en duda. Se mencionan como tales "antigüedades", el Manuscrito Regio, compuesto en 1663 por los carlistas de la época de la restauración de la monarquía; El Manuscrito de Harleim del año de 1670; El Manuscrito Antiguo, confeccionado en 1686, etc.
Los principios y reglas de Anderson fueron presentados bajo seis títulos:
El primero se refiere a Dios y a la religión. El segundo, a la obediencia incondicional a la autoridad civil, en sus distintas jerarquías. El tercero, a las logias y a sus miembros. El cuarto, a la división de los miembros de las logias en maestros, vigilantes, compañeros y aprendices; condiciones para el ascenso al grado inmediato y a las condiciones para ocupar puestos en la Gran Logia. El quinto, al reglamento de los aso ciados durante el trabajo, y el sexto, a la conducta de los miembros en logia, fuera de ella, en casa, entre los vecinos y con los compañeros extranjeros.
Con la aparición de la Francmasonería Inglesa centralizada, se inicia una época de lucha a muerte contra la Francmasonería Progresista.
Esta lucha estaba dirigida por el clero calvinista y episcopal, con apoyo del gobierno inglés de entonces, acusando a los francmasones progresistas de felonía por haber roto y violado el Estatuto de Trabajadores, o sea, la ley dictada contra los masones libres.
Anderson agregó en sus principios y reglas, las de la Gran Logia, de tipo monárquico constitucional a satisfacción y gusto aristocrático de sus nobilísimos Gran des Maestros.
También eliminaban el principio de la soberanía de las logias particulares, no mencionaban la Gran Asamblea de los Maestros Masones como autoridad suprema; establecía la Asamblea de Luces como cuerpo auxiliar de los Grandes Maestros revestidos de prerrogativas antimasónicas; admitían al clero y la nobleza reaccionaria en los puestos de responsabilidad, tales como el de Gran Maestro, de Grandes Vigilantes, etc., y por último llegaban al extremo de prohibir a los miembros de aquella Asamblea de Luces auxiliar entrar en conversación directa con su noble Gran Maestro para tratar cualquier asunto relacionado con la Gran Logia.
Para acabar con el movimiento progresista, los Francmasones Ingleses exigían de todas las logias libres de Londres y Westminster, la sumisión al control de su Gran Logia y proclamaban como irregulares y rebeldes a las que no se sometían.
Para justificar lo dicho anteriormente, he aquí el texto de los principios y reglas de Anderson y las Reglas Generales de Jorge Payne que constituyen la parte esencial de la Constitución de 1723, se consideran como puntos capitales de los llamados Limites Antiguos o Landmarks de la Francmasonería conservadora inglesa.
Este texto fue tomado del original inglés que se conserva en los archivos del Supremo Consejo de la Francmasonería Progresista de Francia desde la época de los Enciclopedistas y que dice así, en la par te que se encuentra a continuación de la historia imaginativa de la masonería descrita por Anderson:

"Deberes de un francmasón, entresacados de los antiguos documentos de Logias del Continente y de las de Inglaterra, Escocia y de Irlanda, para el uso de las Logias de Londres, y para leerlos en el acto de la recepción de los nuevos hermanos a cuando el Venerable lo considere oportuno".
Los Límites de la Francmasonería Progresista son esencialmente diferente de los que aparecieron del siglo XVIII, elaborados por clérigos protestantes presbiterianos, con fines de cristianizar a la Francmasonería y ponerla al servicio de los imperialistas de la monarquía constitucional inglesa apoyada en la Santa Alianza Conservadora que se formó a raíz del golpe de Estado de Guillermo de Orange en 1688. Esta Francmasonería Inglesa fue bautizada con el nombre de Rito Escocés Antiguo y Aceptado y más tarde la nobleza inglesa sacó de este rito el Yorkino. (1)
Reglas Generales de Jorge Payne, aprobadas en 1721, que determinaban la forma de organización y el funcionamiento de la Gran Logia Francmasónica Inglesa.
Estas Reglas Generales, compuestas de 39 artículos, establecía la forma de gobierno antidemocrático

Puntos capitales de la Masonería Inglesa:
I. De Dios y la Religión.II. Del Jefe de Estado y sus subordinados. III. De las Logias.IV. De los Maestros, Vigilantes, Compañeros y Aprendices.V. De los Trabajos del Taller. VI. De la conducta:
1. En la Logia mientras está en trabajos.2. Cuando cerrados los trabajos permanecen los hermanos en Logia.3. Cuando los hermanos tratan con un extranjero fuera de la Logia.4. En presencia de extranjeros profanos.5. En el hogar doméstico y en la vecindad; y6. Con un masón forastero. I. De Dios y de la Religión.
"El masón está obligado, por su carácter, a obedecer la Ley moral, y si
debidamente comprende el Arte, no será jamás un estúpido ateo ni libertino
irreligioso. Pero aunque en tiempos antiguos los masones estaban obligados a
pertenecer a una religión dominante en el país, cualquiera que fuere, se
considera hoy mucho más conveniente obligarlos tan sólo a profesar aquella
religión que todo hombre acepta, dejan do a cada uno libre en sus
individualidades opiniones; es decir, que han de ser hombres probos y rectos, de
honor y honradez, cualquiera que sea su credo o de nominación que los distinga.
De esta suerte la Masonería es el Centro de Unión y el medio de conciliar
verdadera Fraternidad entre personas que hubieran permanecido perpetuamente
distanciadas".

II. Del Jefe de Estado y sus subordinados.
"El Masón ha de ser pacífico súbdito del Poder Civil donde quiera que resida o trabaje, y nunca se ha de comprometer en conjuras y conspiraciones contra la paz y bienestar de la nación ni conducirse indebida mente con los agentes de la autoridad; porque como la Masonería recibió mucho daño de la guerra, el derramamiento de la sangre y el confusionismo, los antiguos reyes y príncipes estuvieron siempre dispuestos a favorecer a los masones a causa de la quietud y lealtad con que prácticamente respondían a la sofistería de sus adversarios y fomentaban el honor de la Fraternidad que siempre floreció en tiempos de paz”.
Así que si un hermano se rebela contra el Estado no se le ha de apoyar en su rebelión aunque se le compadezca de tal desgracia; y si no está convicto de ningún crimen, aunque la leal Fraternidad deba condenar la rebelión y no dar al Gobierno el menor motivo de recelo ni asomo de fundamento sobre el particular, no podrá expulsarlo de la Logia y su relación con ella permanece incólume".
Los demás puntos solamente se refieren a la constitución de las Grandes Logias y a las Logias particulares. Al candidato a pertenecer a una Logia Francmasónica Inglesa, se le exigía ser manifiestamente religioso, sometimiento al gobierno monárquico constitucional, asistir en los días laborales a las reuniones de su Logia y observar la conducta de un hombre conformista.
Se establecía el cargo jerárquico de Venerable Maestro de las Logias particulares y de Gran Maestro en La Gran Logia, en vez de Presidentes elegibles.
No se mencionaba la Gran Asamblea de los Maestros Masones como autoridad suprema para las Logias de Maestros; pero en su lugar se creaba una Asamblea de Luces de las Logias particulares, que se denominaba Gran Logia y funcionaba como auxiliar de la Gran Maestría.
Las fechas y las fiestas solsticiales de carácter universal, se confundían con las de los San Juanes de origen netamente cristiano.
En vez de socorro mutuo masónico se establecía la limosna al estilo de la iglesia. Se cubrían los pues tos de representación de las Logias particulares y en la Gran Logia, no por elección, como era costumbre entre los masones, sino por designación o mediante la pantomima de elección por papeletas. Ver Art. XXXIV
Se admitía la nobleza y el clero en los cargos de responsabilidad en las Logias e inclusive en la Gran Maestría, innovación completamente antimasónica. Se negaba el derecho de asociación libre y se imponía a las Logias la obligación de funcionar bajo dispensa o con patente de los Grandes Maestros únicamente. Se consideraban irregulares y clandestinas y rebeldes, a las Logias que no se afiliaban.
Los Principios y Reglas de Anderson consignados en su Constitución, servían después a las Logias Francmasónicas como Limites Inviolables o Landmarks para las Constituciones y Reglamentos posteriores.
Así nació y se constituyó la Francmasonería Inglesa que pasó a llamarse «La antigua Fraternidad de Libres y Aceptados Masones» y cuyas raíces se extendieron a todos los países monárquicos del siglo XVIII, a través de los representantes diplomáticos de la Gran Bretaña.
En América del Norte, la Francmasonería Progresista fue organizada por los puritanos que huían de Inglaterra, a raíz de la restauración de la monarquía de los Estuardo.
Las primeras Logias se agrupaban alrededor del Supremo Consejo del Rito Americano: que dirigía la lucha por la emancipación del continente norteamericano. (2)
Pero después de la consumación de la Independencia, el clero protestante extendió paulatinamente su control sobre aquellas Logias; las mistificó extremadamente y cambió la denominación del Rito Americano por la del Rito York.
La penetración de la Francmasonería Progresista a la América española se debió a los esfuerzos de Francisco de Miranda, miembro del Supremo Consejo de París y fundador de varias logias en el continente europeo.
Para propagar el movimiento libertador progresista en los dominios españoles de América, Miranda fundó la Gran Logia Americana en Londres con autorización y apoyo moral y material del Supremo Consejo de París en el año de 1797. (3)
A esta Gran Logia fueron afiliados hombres progresistas de diferentes lugares de América española que fueron después los introductores de las ideas y de la organización de la Francmasonería Progresista en México, Colombia, Venezuela, Bolivia, Argentina, Chile, Perú y Ecuador.
Los colaboradores íntimos de Miranda fueron: Bolívar, Andrés Bello, López Méndez, Antonio Mariño, Pedro Fermín de Vargas, Vicente Rocafuerte, Bernardo O’Higgins, etc. Pero a medida que se consumaba la independencia de los países de la América española, aparecían los ritos Francmasónicos Ingleses.
Rito Escocés, Rito Yorkino, Rito Francés Napoleónico, con Patentes inglesas, norteamericanas o francesas, protegidos por sus respectivas embajadas o legaciones, con la misión salvadora de desplazar a los progresistas que rechazaban toda intervención extraña en los asuntos de los países recién independizados.
Muchas Logias flaquearon, se inclinaron unas a otras perdiendo su carácter de progresistas; pero otras quedaron firmes y conservaron su obediencia, como fue el Rito Mexicano, que en 1826 se transformó en Gran Oriente con la denominación de Rito Nacional Mexicano.

Nota del autor del Blog:
Aquí, el autor se refiere a uno de los grupos más progresistas del Rito Nacional Mexicano que intentan mantener en alto la bandera del Rito de la época de Juárez, que luchó brillantemente contra la intervención francesa y consolidó a la Nación mexicana y no a los nuevos y múltiples brotes, que surgieron desde Italia, pasan a Francia donde se organizan en 1517 y se concretan en Constitución en 1523.
Observaciones:
[1] Esta afirmación constituye un error histórico y apreciativo monumental. Nota de Cuauhtémoc D. Molina García. El subrayado es mío.
[2] Otro error extraordinario: la figura de Supremos Consejos no existe en este momento histórico de l masonería.
[3] Idem.

viernes, 26 de diciembre de 2008

LAS LOGIAS DE SAN JUAN

por Jean Palou
En la francmasonería, los talleres de los tres primeros grados se llaman logias azules o logias de San Juan. Veremos, en efecto, más en detalle la significación histórica y simbólica de esta última expresión. Además, los dos términos están perfectamente ligados entre sí, puesto que el simbolismo conoce tres colores azules, "uno que emana del rojo, otro del blanco y un tercero que se une al negro...", lo que corresponde a las masonerías azul, roja, negra y blanca. Por otra parte, esas tres modalidades del mismo color están a la vez unidas tanto a los tres grados de la iniciación antigua como al triple bautismo cristiano, porque... "San Juan Bautista bautiza en el agua (azul) para inspirar la penitencia: es una preparación a un segundo bautismo que él anuncia y que Jesucristo dará por el Espíritu Santo y por el fuego". Se ve entonces por qué las logias azules constituyen las primeras marchas, en la humildad y el abandono del mundo profano, hacia la regeneración producida más tarde por el fuego (Fuego-Cordero). Naturalmente a este simbolismo de los colores se agrega el de San Juan.
En la obra bien conocida de Samuel Prichard aparecida en Londres en 1730, "Masonry dissected", se pueden leer las preguntas y respuestas siguientes:
P.: ¿De dónde vienes?
R.: De la santa logia de San Juan.
P.: ¿Qué recomendaciones traes?
R.: Las recomendaciones que traigo de los verdaderos y venerables hermanos y compañeros de la verdadera y santa logia de San Juan, de donde vengo, y yo os saludo tres veces de todo corazón.
Doce años más tarde se expresa en "L'Ordre des Francs- Maçons trahi et leur secret révélé" una versión más sucinta que la precedente:
"Preguntas que se agregan a algunas de las precedentes cuando un francmasón extraño pide ser admitido en la logia":
P.: ¿De dónde vienes?
R.: De la logia de San Juan.
Paul Naudon, en una obra reciente sobre "Les loges de Saint-Jean", se empeña en demostrar las relaciones existentes entre la francmasonería y los dos San Juan. Este interesante estudio es, por otra parte, más histórico y filosófico que propiamente simbólico, y es este último plano el único que nos interesa aquí.
¿A qué San Juan ha querido honrar la masonería al dar su nombre a sus logias azules, tanto en el pasado para las logias de los compañeros constructores, como en la masonería moderna para los talleres de los tres primeros grados? El hermano E. F. Bazot escribe a este respecto: "...en cuanto al San Juan que los masones han tomado como patrón no puede ser ni Juan Bautista ni Juan Evangelista, que no tienen, ni uno ni el otro, ninguna relación con la institución filantrópica de la francmasonería.
Se debe pensar, con los hermanos más filósofos y más esclarecidos, que el verdadero patrono de las logias es San Juan el Limosnero, hijo del rey de Chipre, que en tiempos de las Cruzadas dejó su patria y la esperanza del trono para ir a Jerusalén a prodigar los socorros más generosos a los peregrinos y a los caballeros. Juan fundó un hospital e instituyó hermanos para cuidar a los enfermos, a los cristianos heridos, y distribuir ayudas pecuniarias a los viajeros que iban a visitar el Santo Sepulcro.
Juan, digno por sus virtudes de convertirse en el patrono de una sociedad cuyo único fin era la beneficencia, expuso miles de veces su vida para hacer el bien. La peste, la guerra, el furor de los infieles, nada pudo detenerlo. La muerte lo abatió en medio de sus trabajos; pero el ejemplo de sus virtudes quedó para sus hermanos que se comprometieron a imitarlo. Roma lo canonizó con el nombre de San Juan el Limosnero, o San Juan de Jerusalén; y los masones cuyos templos destruidos por la barbarie él había erigido de nuevo, lo eligieron de común acuerdo como su protector".

Paul Naudon rechaza con una frase un poco desdeñosa esta opinión de Bazot que, evidentemente, al dar a la orden el único fin de la beneficencia olvida demasiado que la masonería es ante todo una técnica de realización espiritual.
Es posible que el origen de la afirmación de Bazot sea -como dice P. Naudon en el discurso de Ramsay-, que: "...nuestra orden (la masonería) se unió íntimamente con los caballeros de Jerusalén. Desde entonces nuestras logias llevan el nombre de logias de San Juan". Se trata, pues, de otra masonería distinta de la de los tres primeros grados, y si Bazot ha cometido un error es el de dar el patronazgo de San Juan de Jerusalén a las logias azules, en tanto que Ramsay quería hablar de otra masonería, es decir, de grados irlandeses o escoceses.
La única relación entre San Juan el Hospitalario o el Limosnero y los masones operativos se basa en un hecho referido por Rohrbacher. Se lee, en efecto, en este autor que San Juan el Limosnero, patriarca de Alejandría, envió inmensos recursos a Modesto, abate de San Teodoro, en Palestina, para reconstruir las iglesias destruidas en 615 por los árabes. En realidad, los santos patronos de la orden masónica son San Juan llamado el Precursor y San Juan el Evangelista, uno y otro en estrecho contacto con Janus, dios de los romanos, "dios de las corporaciones de artesanos o Collegia fabrorum que celebraban en su honor las dos fiestas solsticiales de invierno y verano".
En el primer capítulo del Evangelio según San Lucas, Zacarías insiste mucho para explicar el nombre de su hijo, el futuro Precursor. Él dice que se llamará Juan, lo que anuncia la piedad y la misericordia que serán los caracteres mismos del bautista. Es necesario observar que en hebreo el nombre Juan se dice hanan, que significa a la vez beneficencia y misericordia, mérito, gracia, merced (esta última palabra tiene el sentido de "piedad" y no carece de interés señalar el papel de la orden de los Trinitarios u orden de la Piedad, orden de caballería destinada a rescatar a los cristianos caídos en las manos de los infieles y que constituye el grado 26º de los altos grados del rito escocés). Johanan significa simultáneamente "misericordia de Dios" y "loa de Dios", y esos dos sentidos se aplican, el primero al Bautista, el segundo al Evangelista. R. Guénon ha observado justamente sobre el caso "que la misericordia es por cierto descendente y la loa ascendente, lo que nos conduce aún a su relación con las dos mitades del ciclo anual", es decir, con las fiestas solsticiales de San Juan de Invierno y de San Juan de Verano (27 de diciembre y 24 de junio).
San Juan Bautista es representado siempre vestido con un manto de color rojo, que es el símbolo del martirio, y en el baptisterio de Constantino, en la iglesia de San Juan de Letrán en Roma, se pueden ver alrededor de su estatua de plata siete siervos del mismo metal, "imagen de los siete dones del Espíritu Santo recibidos con el bautismo". Se recordará a este respecto que nadie puede ser admitido en una logia de San Juan sin la presencia de siete masones. Un nexo aun más estrecho entre el escocismo y San Juan Bautista se observa en la iglesia de Santa María de las Fuentes de Lieja. Se ve en esta iglesia un fuerte bajo relieve de cobre el cual representa al Precursor bautizando al filósofo Cratón.
La fuente bautismal descansa sobre doce bueyes, símbolo de los doce profetas de la antigua ley y de los doce apóstoles de la nueva ley (hay allí también una doble alegoría a la circuncisión y al bautismo). La fuente bautismal se convierte entonces en la imagen del mar de bronce que Salomón había consagrado a la entrada del Templo para purificarse, que es uno de los símbolos de un alto grado escocés.
San Juan Evangelista, "la loa de Dios", es representado en los vitrales de la Edad Media y en los Libros de las Horas con un hábito verde. En Bourges, él tiene una túnica verde y un manto rojo nimbado de oro. Se le ve bautizando por aspersión (es decir, vertiendo agua sobre la cabeza de los bautizados) almas representadas por personajes desnudos y asexuados. Por encima del Santo aparece Cristo rodeado de siete candelabros de oro, y el Salvador mantiene en una mano un libro cerrado por siete sellos, y en la otra el globo del mundo; la túnica verde es el símbolo de la caridad, y este color es igualmente el de ciertos números de grados escoceses, en especial el del Príncipe de la Misericordia, del que hablamos más arriba. La esmeralda, piedra preciosa también verde, es la joya atribuida al Evangelista.
El número siete es el número propio de ambos santos (por ejemplo, en ciertas pinturas se puede ver al Evangelista rodeado de siete formas de iglesias, pues ese número simboliza el misterio de que se rodean las verdades encerradas en el Libro Divino). El águila "que se eleva, desde el primer impulso de su vuelo, hasta el seno de Dios, para expresar en términos consagrados el origen de su Verbo y el principio de la luz divina", como el águila del Tetramorfo que al "planear igual que ésta por encima de todas las generaciones humanas cuando relata el nacimiento eterno del Verbo", son las aves de San Juan, cuyo Evangelio se lee en cierto número de logias al iniciarse los trabajos. Existe una relación todavía más estrecha entre el Evangelio y la francmasonería cuando se observa, en el Apocalipsis, a Juan que recibe de un ángel una vara de una toesa con orden de medir el templo, excepto el espacio alrededor del tabernáculo, que era abandonado a los gentiles por Dios, los que deberían recorrer, en las tinieblas exteriores, ese espacio durante tres años y medio.
Es necesario aproximar aquí a Juan, maestro de la iniciación y que preside la dirección del templo esotérico, con la logia que lleva su nombre, en la cual los profanos no pueden ser admitidos sino después de tres años de aprendizaje, cuando son recibidos como compañeros, único grado de la antigua masonería operativa. Más curiosa aún es esa cita de Dante -que quizá perteneció a los Fieles del Amor o a la Fraternidad de los Rosacruces- que muestra a Juan mártir, quien prueba así su amor a Dios, después de haberlo extraído del pecho del Celeste Pelícano. Nos resultaría fácil desarrollar las numerosas relaciones existentes entre la simbólica cristiana de Juan y las logias de San Juan, pero queremos llegar a los vínculos -y éste es el término iniciático exacto- que existen entre los dos San Juan y Janus.
Janus es Cluvius (el que lleva las llaves), al mismo tiempo que Patuleius (el obrero) y Clusius o Cluvisius, es decir, el que cierra. Se le denominaba también el Padre, y los sacerdotes salios lo invocaban como dios de los dioses.
Janus era sobre todo el maestro de la iniciación, y Ovidio nos dice que nadie entraba en el cielo si él no abría la puerta, y Marcial expresa que él también iniciaba la marcha de las estaciones del año y de las revoluciones celestes, y de ahí su nombre Janitor, el portero del cielo.
Más tarde, Janus se convirtió entre los romanos en el guía de las almas y el jefe de los Manes (Janus Bifrons) que él hacía remontar tres veces por año desde los infiernos al mundo superior, el 24 de agosto, el 5 de octubre y el 8 de noviembre.
Las fiestas solsticiales de Janus se convirtieron en las fiestas de San Juan de Invierno y San Juan de Verano. Dios de los artesanos constructores, es decir, de los hombres del oficio cuya iniciación desemboca en los pequeños misterios, Janus se cristianizó y devino el patrono bajo el nombre de dos santos (Juan) -que en suma no son más que dos modalidades de un solo y mismo ser- de las logias de los constructores de la Edad Media, que celebraban sus fiestas el 27 de diciembre y el 24 de junio.
Esto es tan cierto que se puede ver en la iglesia de Saint-Remy en Reims un vitral donde figura "un San Juan que se podría llamar "sintético", que incluye en una sola figura al Precursor y al Evangelista, fusión subrayada por la presencia encima de la cabeza de dos tornasoles dirigidos en sentido opuesto (los dos solsticios), una especie de Janus cristiano en suma".
Nos parece del mismo modo útil mencionar que en el simbolismo masónico operativo que se ha trasmitido a la masonería anglosajona se halla una figuración de dos San Juan representada por un círculo que lleva en su centro un punto, círculo que ostenta dos tangentes paralelas. "Este círculo es considerado como una figura del ciclo anual, mientras que los puntos de contacto de esas dos tangentes, diametralmente opuestas una a la otra, corresponden entonces a los dos puntos solsticiales". Ya hemos dicho que Janus poseía a menudo dos rostros (bifrons), muy raramente cuatro, y mencionaremos ese curioso ejemplo que muestra muy bien la relación de los dos rostros de Janus con los masones operativos. En la catedral de Nantes se puede admirar la tumba del duque de Bretaña, Francisco II, por Michel Colombe.
En uno de los ángulos de la tumba se halla una estatua que representa la Prudencia. Se trata de una mujer de doble rostro: el de una joven y el de un anciano (alegoría de Janus). Ese personaje sostiene en una mano un espejo convexo que simboliza el microcosmos (el espejo fue introducido bastante tarde en el rito rectificado en el grado de compañero después de haber sido conocido en la Estricta Observancia, en 1782) y, en la otra, un compás. El escultor del siglo XVI ha sabido, pues, reunir perfectamente todos los símbolos iniciáticos: el de Janus, patrono de los constructores, y el compás, instrumento de los maestros masones. Más asombrosa aún esa madera grabada con el tratado de L'Azoth del alquimista Basile Valentín, donde se observa "a los píes de Atlas, que soporta la esfera cósmica, un busto de Janus -Prudencia- y un niño que deletrea el alfabeto -Simplicitas-", que nos presenta a Janus como maestro de la iniciación ante el cosmos, es decir, la logia, y el niño que deletrea, el aprendiz que deberá -por el esfuerzo iniciático- reunir lo que está disperso, esto es, las letras que formarán las palabras sagradas, las palabras claves. Porque no se podría olvidar tampoco que Janus, dios de las puertas celestes y al que es consagrado el mes de enero, tiene entre sus atributos una llave, que simboliza el instrumento que permite abrir las puertas, las barreras, para llegar a un conocimiento más perfecto, más profundo del esoterismo.
Esta llave se ha tornado un cetro en ciertas representaciones de Janus, siendo esos dos atributos también los de Cristo: "¡O Clavis David, et sceptrum domus Israel!... Tú eres, ¡OH Cristo esperado! la llave de David y el cetro de la casa de Israel. Tú abres, nadie puede cerrar; y cuando tú cierras nadie podría ya abrir...".
Este santo del oficio romano del 20 de diciembre, al mismo tiempo que el anuncio de la fiesta del Evangelista -el solsticio de invierno cuya puerta se abre con la llave de Janus-, canta la llegada del salvador que será bautizado por el Precursor y que dará a Pedro el poder de las llaves: la de oro y la de plata. Una y otra son las claves de los pequeños misterios y de los grandes misterios; ellas dan la entrada sobre los mundos temporal y espiritual. Pedro posee la llave de la salvación. Juan, después de Janus, lleva la llave de la liberación. Con este título él no puede ser más que el santo patrono de las logias masónicas, donde -al mismo tiempo que se trabaja para la fraternidad, el tiempo ideal- el iniciado tiende por un segundo nacimiento (la condición de maestro) a la realización integral, al retorno al Adán Kadmon primordial...

lunes, 11 de agosto de 2008

EL RECONOCIMIENTO

El reconocimiento entre Logias, Grandes Logias y masones es producto de la regularidad. Puede sobrevenir con ella o no, pero sin regularidad es imposible el reconocimiento.
Los masones, para efectos de reconocimiento, no lo son por que ellos afirmen serlo de modo unilateral; lo son porque hay previo un reconocimiento entre ellos. Nadie es masón porque diga que lo es, sino porque otro u otros le reconocen como tal.
Desde los SS., PP. y TT. del retejamiento se da, o no, el reconocimiento; sin el retejamiento nadie puede reconocer a un desconocido como masón, a menos que demuestre que lo es.
Quien se apega a las reglas de origen y de principios es, de entrada, regular, aunque no sea reconocido por el momento. La regularidad es el apego a principios normativos que nos vienen desde los momentos fundacionales de la Gran Logia de Inglaterra en 1723; sus Constituciones y los Acuerdos convertidos en las 39 Ordenanzas que constituyen los Reglamentos Generales de 1723. Luego vinieron los puntos dados en 1929 por la propia Gran Logia Unida de Inglaterra.
Tales principios marcan la regularidad. Quien se apega a ellos, es regular; quien los desconoce dándose otros, no lo es.
Debe haber en todo un orden; sin orden no hay Centro de la Unión.
Nadie puede -no debe- andar por el mundo inventando su propia masonería, a su gusto y circunstancia.
Por ello, las Logias, Grandes Logias y masones tienen una norma que les hace tales en todo el mundo: la Regla, y ésta les otorga regularidad; o irregularidad, si no la observan.

viernes, 1 de agosto de 2008

THE ANCIENT CRAFT OR THE BLUE LODGES

Entered Apprentice
In the Entered Apprentice Degree, the candidate is given his first opportunity to prove himself by his ability to fulfill a solemn obligation and to keep secret those things entrusted to him as such, while certain moral lessons are taught to him. The Working Tools of the Entered Apprentice are the Twenty-Four Inch Gauge, and the Common Gavel. The Twenty-Four Inch Gauge was used by operative Masons to measure and lay out their work, but as speculative Masons we are taught to use it to divide the day into twenty four equal parts, where we find eight hours for duty to God and our fellow man, eight hours for our usual vocation, and eight hours for refreshment and sleep. The Common Gavel was used by operative Masons to break off the rough edges of stones and fit them for the builder's use. We use it for the purpose of divesting our minds of the vices and superfluities of life, to prepare ourself to be fit for the Great Architect's use in constructing His spiritual building.

Fellow Craft
The Fellow Craft Degree places the candidate under an additional solemn obligation concerned primarily with his duties to his Brethren and the Craft. He is encouraged to become educated in the seven liberal arts and sciences: Grammar, Rhetoric, Logic, Arithmetic, Geometry, Astronomy, and Music. The working tools of a Fellow Craft Mason are the Square, the Level, and the Plumb, all of which are used to try our work. The candidate is taught many particulars concerning the Building of King Solomon's Temple and is informed of the custom of the men who worked at the building of King Solomon's Temple to gather and receive their wages. The Mason is here taught about the symbolic wages of a Fellow Craft: Corn, Wine, and Oil. If a Mason chooses to proceed on to the Capitular degrees in York Rite, he will at that time learn more about being a Fellow Craft Mason, including their actual wages.

Master Mason
The Master Mason Degree places the candidate under a much more solemn and weighty obligation, which concerns his behaviors and duties towards his Brethren, and also to widows and orphans. The Legend of this Degree is the most characteristic and influential in Masonry: The tragic death of our Grand Master Hiram Abiff, just prior to the completion of the Temple, and the associated loss of The Ancient Master's Word. The working tools of a Master Mason are all the implements of Masonry, but most especially the Trowel. The Trowel was used by operative Masons to spread the mortar which unites the bricks of a building into one single mass. We use the Trowel for spreading the cement of Brotherly Love and Affection. Upon completing the proficiency of the Master Mason degree, a brother is able to hold office in his Lodge, continue his Masonic education by petitioning one of the concordant bodies such as the Royal Arch Chapter of the York Rite or the Ancient and Accepted Scottish Rite, or pursue the philanthropic opportunities available in Masonry through the Shrine Club or other Masonic organizations dedicated to such work.

Government of Symbolic Masonry
Masonic Lodges are governed over by a Grand Lodge, and each Grand Lodge is sovereign in its jurisdiction. Each Grand Lodge has a criteria to determine which other Grand Lodges are considered "regular" for the purpose of allowing communication and visitation between jurisdictions.
The United Grand Lodge of England (UGLE) was formed in 1717, and all regular Masonry today derives from this "Mother" Grand Lodge.
Jurisdictions in the United States are shared between the "traditional" Grand Lodges and Prince Hall Grand Lodges, which have always been regular in every way except for constitutional separation, and are currently working their way to full recognition.
See below for a list of Masonic Grand Lodges considered regular by the UGLE.

jueves, 31 de julio de 2008

LA MASONERÍA Y EL HOMBRE LIGHT

Por Christian Gadea Saguier

En los últimos años ha surgido un nuevo tipo de humano en la sociedad occidental: El hombre light, del que Enrique Rojas ha hecho todo un libro (El hombre light, 1992).
Hacia 1998, cuando me encontraba estudiando Psicología en la Universidad de Buenos Aires descubrí este libro que me sirve de base para escribir esta nota. El hombre light es un ser humano hedonista y materialista cuya única meta en la vida consiste en alcanzar el “éxito”; un ser al que sólo le interesa el dinero y el consumo. En definitiva, un ser humano infeliz e inseguro, vulnerable e indiferente por saturación, que hace de la permisividad su nuevo código ético y que va desde la tolerancia ilimitada a la revolución sin finalidad.
Este libro me vino al recuerdo luego de un fin de semana de arduo trabajo con mis hermanos. Aumentamos de grado a algunos el sábado y realizamos una iniciación el domingo. Estas largas e iluminadoras jornadas masónicas produjeron en mí dos sensaciones; por un lado, la esperanza de ver a seres humanos que desean progresar a pesar de las adversidades y por otro, la banal existencia de parte de una sociedad civil anquilosada en la ignorancia y el vivir fácil. El hombre light es un ser humano bien informado, pero con escasa educación humana, muy entregado al pragmatismo, por una parte, y a bastantes tópicos, por otra. Todo le interesa, pero a nivel superficial; no es capaz de hacer la síntesis de aquello que percibe, y en consecuencia, se ha ido convirtiendo en un sujeto trivial, ligero, frívolo, que acepta todo, pero que carece de unos criterios sólidos en su conducta. Todo en él se torna etéreo, leve, volátil, banal, permisivo.
Y así, nos encontramos con un buen profesional en su tema, que conoce bien la tarea que tiene entre manos, pero que fuera de ese contexto va a la deriva, sin ideas claras, atrapado en un mundo lleno de información, que le distrae de lo importante, pero que poco a poco le convierte en un hombre superficial, indiferente, permisivo, en el que anida un gran vacío moral caracterizado por:
a) El materialismo: hace que un individuo tengo cierto reconocimiento
social por el único hecho de ganar mucho dinero;
b) El hedonismo: pasarlo bien a costa de lo que sea es el nuevo código de
comportamiento, lo que apunta hacia la muerte de los ideales, el vacío de
sentido y la búsqueda de una serie de sensaciones cada vez más nuevas y
excitantes;
c) La permisividad: arrasa los mejores propósitos e ideales;
d) Una revolución sin finalidad y sin programa: la ética permisiva
sustituye a la moral la cual engendra un desconcierto generalizado;
e) El relativismo: todo es relativo, con lo que se cae en la absolutización
de lo relativo; brotan así unas reglas presididas por la subjetividad;
f) El consumismo: representa la fórmula posmoderna de la libertad.
Así las grandes transformaciones sufridas por la sociedad en los últimos años son, al principio, contempladas con sorpresa, luego con una progresiva indiferencia o, en otros casos, como la necesidad de aceptar lo inevitable. Recuperar el humanismo.
Ante esta problemática, los masones no podemos estar ajenos, pues si pretendemos el progreso de la humanidad, hay que hacer notar que el camino anteriormente descrito no llevaría la progreso humano sino a una vida sin valores morales. Al hablar de valores morales no me estoy refiriendo a una vuelta de las confesiones religiosas, que de hecho luego del 11-S han resurgido con más fuerza.
Considero que los masones podemos dar el ejemplo a estos seres humanos iluminándoles el camino hacia una ética laica donde prime la construcción de uno mismo para transformarse en un mejor ser humano.
La construcción de uno mismo se inicia con la conquista de la voluntad. Ella es la piedra angular del éxito en la vida y uno de los más excelentes rasgos de la personalidad: hace al hombre valioso y le permite lograr sus objetivos. Pero la voluntad necesita ser educada; no se alcanza porque sí, sino tras luchar por cosas pequeñas, una y otra vez. La mejor manera de fortalecerla es a través del orden, la constancia y la disciplina, con alegría. Las dos notas que la potencian son la motivación y la ilusión. Una persona que la posee llega en la vida más lejos que una persona inteligente, porque consigue lo que se propone. En el mismo acto de la conquista de la voluntad, el ser humano debe educarse en las buenas maneras, en aquellos conocimientos que le permitirán tener acceso a un nuevo estado de conciencia.
A diferencia del hombre light que se mantiene informado, el hombre que propone la Masonería es un ser humano que conoce y se conoce, trabajo que se inicia en la propia introspección para identificar y delimitar el campo a trabajar. Así, la voluntad y la inteligencia están identificadas en la Masonería con el Mazo y el Cincel, herramientas que los albañiles de la Edad Media utilizaban en la construcción de las Catedrales.
Hoy esa construcción se proyecta al hombre mismo para consolidar su espíritu y trascender en la sociedad.La conquista de la voluntad nos llevará al siguiente trecho de la vida, a cuestionarse sobre uno mismo y el papel que desempeña en la sociedad. De la misma manera que en el primer paso se utilizó el Mazo y el Cincel para representar la voluntad y la inteligencia, este segundo paso irá acompañado por otras herramientas que complementarán su capacidad. Pero antes de continuar es preciso amable lector reflexionar sobre estas dos primeras, que al fin y al cabo nos acompañan durante toda la vida, el Mazo y el Cincel, las herramientas que devastarán al hombre light y le prepararán para ocupar un lugar significativo en la sociedad global. El ejemplo.
Los maestros masones nos encontramos comprometidos en una lucha frontal contra la ignorancia, la ambición y el fanatismo, estados que conducen a la humanidad hacia todo lo que representa el hombre light. En el mismo momento en que uno puede iniciar el trabajo con el Mazo y el Cincel, también puede observar los trazos de arquitectura realizados por los maestros masones a modo que le sirvan de ejemplo en la construcción de su vida. Constituirse en ejemplos de vida es la mejor forma en que los masones pueden transformar sus contextos sociales, pues en la humanidad no hay nada más fuerte que la inspiración y si ella puede conducir hacia algo mejor, es ahí donde debe estar el maestro, porque por más grandilocuentes que sean los discursos, si no se sostiene lo que se practica al final todo cae.
Por ello, considero que nosotros debemos combatir al hombre ligth desde el ejemplo, desde la manera de encarar la vida, para que la gente tome conciencia de que el camino de lo fácil no siempre conduce a estados de felicidad. A parte del ejemplo, cada maestro debe establecer tareas concretas que ayuden a su contexto a liberarse de esta tendencia light que hace del ser humano un objeto de consumo, no habiendo ninguna diferencia entre aquel y una batería.